Hinstrumentales

21 09 2009

Punto Hache (Koke y Pino) se decide a publicar, previo a su proximo disco “10.000 Puertas” y tras su ultimo videoclip “No Jodas”, una recopilación de instrumentales DE USO LIBRE con algunas de las bases de sus anteriores maquetas y otras instrumentales completamente nuevas. Esperamos que os gusten y poner nuestro granito de arena para todos aquellos que no tienen medios para autoproducirse.

La recopilación puede descargarse en cualquiera de estos dos enlaces:

www.hhgroups.com/maqueta-11087/Punto-hache-Hinstrumentales-Instrumentales/

www.hhdirecto.net/maquetas/ver/punto-hache/hinstrumentales/10971

Un abrazo para todos y enjoy it!!!

Anuncios




Nuevo videoclip de Punto H – No jodas

2 09 2009

Punto H publica oficialmente su videoclip, en forma de adelanto, con el fin de promocionar su próximo trabajo: 10.000 puertas.

El videoclip se titula ¡No jodas!, está grabado en 16:9 alta definición y fue rodado durante dos días y montado en una semana por el propio grupo.
Esperamos con este video soltar arguna carcajada y despertar un poco al niño que todos llevamos dentro.

el video ha sido publicado en www.erreape.com, www.versosperfectos.com y estamos a la espera de www.madridunderground.net Intentaremos que el próximo (junto con el trabajo) nos lo suban a hhdirecto también.

Se trata uno de los tres videoclips que contendrá su larga duración 10.000 puertas, cuya subida para esta web y las principales páginas de rap español está pensada para mediados de octubre, estad atentos y moved la noticia 😉

Un abrazo.





10.000 Puertas: Adelanto del LP

28 08 2009

Ya tenemos aquí el adelanto del disco de Punto H titulado “10.000 Puertas”.

10.000 puertas es la tercera referencia de Punto H. Un larga duración lleno de contraste y color, transcendencia y humor, belleza y suciedad, dentro de casi veinte canciones que abarcan un gran repertorio de posibilidades musicales.
Son 10.000 puertas por abrir, 10.000 formas de entender el rap, 10.000 maneras de expresar algo, 10.000 puntos de vista.





PuntoHache.com

27 07 2009

Bienvenidos a este nuevo portal creado por Álvaro García (Koke) y César Talaván (Mr. Pino), miembros del grupo de rap Punto H.

PuntoHache.com nace tras las cenizas de un antiguo blog que estaba en manos de Koke, www.sincandado.wordpress.com cuya estela podrá ser seguida en la sección “Filosofía H”.

La idea es ofrecer al público una amplia gama de contenido interactivo y de entretenimiento, es decir, tendréis a vuestra disposición toda nuestra música, todas nuestras letras, instrumentales libres listas para descargar por cortesía de la casa, videos de todo tipo, filosofía, diseño gráfico, experimentos sociales y humor absurdo.

Teníamos ganas no sólo de ser oídos a través de nuestro rap, sino de que conocierais todo nuestro universo paralelo.

En acción...

En acción...

Un sincero abrazo.





Círculos en la arena – #4 El Gran Cambio

11 07 2009

4. El Gran Cambio

Me hice un té rojo, encendí un palito de incienso, unas velas y el flexo, abrí la ventana, corrí las cortinas, puse música relajante y desempolvé de la biblioteca de mi Padre los diálogos de Platón. Observé que el reloj digital del video estaba parpadeando, debió haberse ido la luz por la mañana;  me oriente con mi reloj de pulsera que marcaba las cuatro de la tarde.

Me tumbé en el sofá con el libro y encontré en sus páginas la descripción de la Atlántida, extensísima, donde un párrafo me cautivo especialmente pues hablaba del carácter de los Atlantes:

>>“… Durante muchas generaciones, mientras la naturaleza del Dios era suficientemente fuerte, obedecían las leyes y estaban bien dispuestas hacia lo divino emparentado con ellos. Poseían pensamientos verdaderos y grandes en todo sentido, ya que aplicaban la suavidad junto con la prudencia a los avatares que siempre ocurren y unos a otros, por lo que excepto la virtud, despreciaban todo lo demás, tenían en poco las circunstancias presentes y soportaban con facilidad, como una molestia, el peso del oro y de las otras posiciones. No se equivocaban, embriagados por la vida licenciosa, ni perdían el dominio de sí a causa de la riqueza, sino que, sobrios, reconocían con claridad que todas estas cosas crecen de la amistad unida a la virtud común, pero que con la persecución y la honra de los bienes exteriores, estos decaen y se destruye la virtud con ellos. Sobre la base de tal razonamiento y mientras permanecía la naturaleza divina, prosperaron todos sus bienes, que describimos antes. Más cuando se agotó en ellos la parte divina porque se había mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron, y al que los podía observar les parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los que no pudieron observar la vida verdadera respecto de la felicidad, creían entonces que eran los más perfectos y felices, porque estaban llenos de injusta soberbia y de poder.”<<

No podía dejar de ver cierto paralelismo entre la sociedad de la legendaria Atlántida, con la sociedad prepotente y pervertida de los países desarrollados. Esa soberbia, esa ambición, ese autoengaño constante que nos hace pensar que progresamos, cuando en verdad lo que estamos es desequilibrando una balanza, una balanza de la cual depende nuestra existencia en este planeta.

Iba comprendiendo el motivo por el que Noa me sugirió que leyese este pasaje, y es que seguramente, esta chica iba a ser mi llave hacia una puerta llamada “Cambio”.

Se hizo de noche y volví a poner las Noticas mientras pre-paraba una pizza, pues no era buen cocinero, y mi madre murió antes de que pudiese haber aprendido algo de ella. Mi padre, no obstante, sólo aparecía por casa entre expedición y expedición, siempre obsesionado con las excavaciones y su trabajo.

Me senté en el sofá y en todas las cadenas televisivas hablaban de lo mismo, debía de ser el único en todo el planeta que no estaba al tanto de los acontecimientos. Volvían a hablar de satélites meteorológicos estrellados, pero a esto se le sumaba, un cese súbito de ciertas cadenas y emisoras de radio, además de un mal funcionamiento de móviles, GPS y cualquier aparato que dependiese de ondas. La NASA sólo apareció para declarar que posiblemente fuesen fallos eléctricos y que la prioridad ahora era que todo volviese a la normalidad, y restablecer las emisiones de los aparatos dañados o perdidos. Efectivamente, había cadenas locales que no emitían señal. Estaban pasando cosas un tanto extrañas, y de escala Mundial.

Apagué la televisión saturado y me tumbé en el sofá. Reanudé mi lectura de los Diálogos de Platón, pero mi capacidad de asimilación había mermado, no dejaba de dispersarme con otros pensamientos. No podía quitarme de la cabeza a Noa y al viejo vagabundo que punteó, con sus rudas manos, aquella surrealista canción. Tenía que leer una y otra vez cada párrafo, pues aunque mis ojos estuviesen leyendo y avanzando por las líneas del texto, mi mente aún permanecía inamovible en mis últimos sucesos.

Empecé a idolatrar a Noa, a vagar por una fantasía donde la imaginaba paseando inocentemente, descalza, en nuestra propia casa de madera en el campo, y yo como un devoto, admirando cada gesto corporal suyo, cada intención, cada suspiro, cada giro de su atención y cada pensamiento que delataba su mirada. Deseaba vivir un paréntesis, una historia paralela, un cuento ideal donde los problemas, las responsabilidades, los relojes y el tiempo dejasen de existir. Y sí, puede que estuviese impregnado de subjetividad, comportándome como un iluso irresponsable y todo fuese demasiado utópico para lo poco que la conocía, pero esa chica suponía para mí un nuevo objetivo, una nueva escusa para imprimir movimiento en mi vida. No había un motivo, ni una fecha para mover la siguiente pieza; mi padre decía que no importaba el “porqué”, no importaba el “cuándo”, ni el “cómo”, ni el “dónde”, ni el “quién”, lo único que realmente importaba era el “qué”. Y mi “qué” era energía… ¿Qué hacía? Empezar a amar… ¿Lo demás? era secundario.

Hambriento de inspiración cogí mi mp3, me puse música y decidí asomarme por la terraza para ver Madrid: Las emblemáticas e inclinadas torres kio, el majestuoso rascacielos de Madrid, la blanquísima torre Picasso y las titánicas cuatro torres de la Business area, escoltadas por miles de luces naranjas provenientes de las carreteras. Me sentía completamente embriagado por esta sinergia entre las luces y la música, era un momento épico, transcendental, donde me veía ensalzado desde mi sexto piso, sintiéndome único e incomprendido, minúsculo frente a los edificios, pero gigante si me enfocaba como un ser espiritual, ligero. Volaba, sentía, fluía, percibía, sonreía y abría todas las puertas de mi conciencia, para que mis emociones viajasen hasta el centro de mí y dictasen que hacer en cada momento; era como sentirse Dios, una especie de Nirvana, una especie de conexión con el Todo, un momento de chorreante e imparable inspiración divina.

En mitad de ese éxtasis creativo mi mp3 dejó de sonar súbitamente, sólo quedó el silencio. Acto seguido empezaron a oírse explosiones por todos lados, algunas precedidas de fulgurantes llamaradas, que hacían retumbar los cristales del bloque. Parecían bombas, era como encontrarse en mitad de un campo de batalla, no comprendía que pasaba. Las explosiones provenían de la zona céntrica de Madrid, a los pocos minutos casi todos los vecinos estaban asomados por las ventanas buscando una explicación a dicho estruendo. De repente, todos pudimos ver como una gran porción de la zona Este de Madrid se quedó literalmente sin luz, momento en el que los vecinos acongojados empezaron a especular sobre lo que estaba ocurriendo.

–Esto tiene pinta de ser un atentado… –Decía mi vecino de al lado asomándose por la ventana.

–De atentado nada… no dejan de sonar explosiones por todos lados, además ¿Qué tipo de atentado deja a media ciudad sin luz? -Argumentó mi vecino de arriba.

–No es para tanto, deben ser fallos eléctricos y punto –Contestaba otro.

No pasó ni un minuto, cuando una reacción en cadena como si de una hilera de fichas de dominó se tratase sumergió a Madrid, zona por zona, en la más tétrica y absoluta oscuridad, llegando este apagón a nuestro barrio en pocos segundos.

Sólo algunas luces aisladas parecían haber sobrevivido a este impresionante apagón, todo lo demás era oscuridad e histeria. Se podían oír los primeros llantos de desesperación, bebés llorar, gente desorientada que decidía bajar a la calle y muchos comentarios catastrofistas que surgían de la penumbra… Pocos se mantuvieron en calma.

El cielo se tiñó de una difuminada luz turquesa, muy brillante, una nube de gas ondulante y fluorescente que se esparcía por el cielo; era la aurora boreal, un gran festival de colores y formas. El tenue color turquesa se tornó en azul claro, y este azul se fundía con otros azules más intensos, pasando finalmente por toda una gama de morados y granates, era un espectáculo fascinante.

Tras esta cromática hipnosis provocada por este fenómeno meteorológico opté por coger una linterna para revisar los plomos, cuando para mi sorpresa, la linterna tampoco funcionaba. Intenté iluminar mi reloj y tampoco reaccionaba… Llegué a la conclusión de que no sólo se trataba de un simple apagón de luz, era una especie de apagón electrónico de dimensiones importantes. Bajé a la casa de Noa pero no parecía haber nadie. No sabía qué hacer, mas tampoco había nada que hacer: no había medios de comunicación que nos informasen de lo que estaba ocurriendo, no había un plan que seguir y realmente, al menos en nuestro barrio ninguna vida que proteger, pues las explosiones sonaban en la lejanía. Lo único que se podía hacer era serenarse, sacar las velas del fondo del cajón, encenderlas y ser paciente.

♦♦♦

Fin del Primer Episodio





Círculos en la arena – #3 Noa

4 06 2009

Leer desde el principio

circulos en la arena (descargar archivo pdf para visionarlo en acrobat reader) Capítulos 1 y 2, 3º no incluido.

3. Noa

Era un domingo húmedo y caluroso, las nubes embotaban el ambiente y los tonos grises y densos lo convertían en un día pesado, además de empalagoso. Opté por no encender el televisor y aprovechar la mañana yéndome a pasear por el parque del retiro1, ya que empezaba la feria del libro2 en el mismo.

Olvidé por completo las noticias de la noche anterior, hasta que me metí en el metro3 y me fijé en el titular de uno de esos periódicos gratuitos, que sostenía una chica bastante atractiva.

“Ocho satélites impactan con la tierra. El pentágono no presta declaración” –Rezaba el titular bajo una foto de uno de los satélites hecho añicos.

Supuse que no había que lamentar ninguna muerte, puesto que de ser así, el titular hubiese tendido a ese tipo de sensacionalismo.

El trayecto en el tren se hacía interminable, así que empecé a juguetear con las miradas de aquellas chicas que me parecían atractivas. Desde que me crucé con aquel vagabundo me veía capaz de cambiar cualquier circunstancia, de atraer a más gente interesante. Para mi pesar casi todas acababan mirando al suelo en menos de cinco segundos, literalmente. Menos una, que hasta incluso me dedicó una sonrisa, pero el destino fue caprichoso y las puertas del tren se abrieron, era mi parada.

El parque del retiro estaba a rebosar de gente: lectores, escritores, amantes del cómic, familias con sus hijos, y los habituales patinadores, ciclistas y otros deportistas.

Buscaba entre las distintas casetas alguna cuya temática literaria fuese Egipto y las civilizaciones antiguas.

Tras recorrerme de arriba abajo el extenso parque, abriéndome paso entre la agobiante multitud, logré hallar un puesto donde vendían libros sobre civilizaciones antiguas.

Cogí uno que se titulaba “Hermes Trismegisto: kybalion” y me propuse leer su sinopsis, cuando una voz me dispersó de ello.

– ¡Vaya! ¡Vecino! No sabía que te interesase este tipo de temáticas.

El cuerpo rasgado de esa voz dilató mis tímpanos. Era una voz ligeramente ronca, como si se tratase de una cantante de jazz, pero sin perder un ápice de feminidad. Me provocó una excitación emocional, y a pesar de haberla escuchado pocas veces, supe que era ella.

– ¡Noa! ¡Vaya sorpresa!… –Admití intentando camuflar mis emociones mientras posaba de nuevo el libro– Yo tampoco esperaba encontrarte por aquí ¿Qué tal?

–Muy bien, como puedes ver, rebuscando entre tanto libro algo de provecho. ¿Te gustan los egipcios verdad?

–Bueno, más o menos. Mi padre es arqueólogo y siempre me hablaba de ellos, no puedo evitar cierta predilección –Le expliqué.

–Ya veo… a mi me fascinan todas las civilizaciones antiguas, tanto las que conocemos, como las que la ciencia aún no ha reconocido –Afirmó Noa.

Me costaba concentrarme en lo que me decía, pocas veces tuve a Noa tan de cerca; quizás en el ascensor cuando coincidíamos en el portal. Pero, ¡¿Quién mira a los ojos dentro de un ascensor?! Ahora la tenía a escasos palmos de mi rostro, y desbordaba una energía y viveza impresionantes.

–Dime Germán ¿Cuál piensas que es la civilización más antigua de todas? –Me preguntó Noa.

–Que yo sepa, debió ser la egipcia –Contesté.

– ¿Eso crees en serio? ¡Ja ja ja! Deberías desde luego, leer más– Me achacó con cierto aire de superioridad.

– ¿Ah no? Entonces, ¿Cuál fue la primera civilización? Dime.

–Pues no lo sé Germán –Contestó Noa–. Lo que tengo muy claro es que la historia no es como nos la cuentan, y que poco a poco las evidencias van saliendo a la luz. Para empezar, la primera civilización reconocida por los historiadores es la sumeria, no la egipcia. Sin embargo, los avanzadísimos conocimientos sumerios sobre astrología, y los diversos relatos dentro de las tablillas sumerias, donde narran insistentes la desaparición de una raza avanzada tras un gran diluvio, me hacen pensar que tampoco ellos fueron los primeros. Es probable, que los supervivientes de una civilización anterior, fuesen los futuros guías o líderes de los egipcios, sumerios y mayas, y estos, fuesen adorados como los dioses que hoy conocemos. Esto explicaría muchas cosas a las que la arqueología no encuentra respuesta… pero no quiero aburrirte más.

– ¿Aburrirme? ¡En absoluto! Ni de lejos podría imaginar que supieses sobre civilizaciones antiguas.

– ¿Cómo?… Ah, ya entiendo. Piensas que como trabajo en sitios de mala muerte poniendo copas, no tengo capacidad para pensar.

En aquel momento me puse pálido, dándome cuenta de que había cometido un error.

– ¡No, no! Quería decir que es difícil encontrar a alguien que se plantee las cosas de una forma distinta, no quería ofenderte.

– ¿Ofenderme? Para que me puedas ofender, me tendría an-tes que exponer, cosa que no suelo hacer a menudo, así que no te preocupes.

Al mirar su rostro, intuí que era mejor guardar silencio, a modo de autocastigo.

– ¡Deja de poner esa cara! se nota que no estás acostumbrado a tratar con mujeres.

–La verdad, es que no estoy acostumbrado a tratar ni con personas –reconocí.

–Pues ya va siendo hora de que cambies tu forma de ver las cosas, ¿No crees?

– ¡Ja ja ja! No me lo puedo creer…

– ¿Qué ocurre? ¿De qué te ríes? –Me preguntó desconcertada.

–Pues de que no eres la primera persona la cual me propone cambiar mi forma de ver las cosas, desde luego, no dejan de pasarme coincidencias.

–Bueno Germán, tal vez no sean coincidencias, sino señales.

–Ya… Bueno… Es muy bonito eso que dices, pero de nada me sirve estar rodeado de señales, sino comprendo el código de circulación.

Logré que la boca de Noa sonriera con una naturalidad pasmosa, parecía un ángel que venía a rescatarme de mi tediosa vida.

– ¡Yo puedo enseñarte el código de circulación! Si quieres, claro.

– ¡Ja ja ja! Sería interesante… ¿Y cómo lo harías si se puede saber, Noa?

–Poniéndote a prueba. Yo te daré las herramientas para redescubrirte, pero tú serás el que deba encontrar el camino.

–Soy todo oídos. –Le dije mientras mi nivel de atención iba en aumento.

– ¿Tienes en tu casa los “Diálogos de Platón”?

–Es muy probable, mi Padre tiene todo tipo de libros de filosofía –Contesté.

–Entonces, busca la historia de la Atlántida entre sus párrafos, y cuando leas este relato, te daré permiso para que me invites a una copa.

– ¡Sí! Perfecto, eso haré –Le dije rebosante de entusiasmo y alegría. La verdad, es que si me lo hubiese pedido un amigo, no lo leería. Pero, con esa forma de hablar… esa tentadora boca… y esa inspiradora voz… era imposible no caer en el hechizo. Deseaba empezar a leer los diálogos de Platón bajo su doctrina.

–Un último detalle Germán –Añadió–. No lo leas con los ojos de los prejuicios, tienes que leerlo con la parte más profunda de tu alma.

–Sí, sí… Lo intentaré…

Noa se despidió de mí con una cálida sonrisa ¡Fue fabuloso! ¿Quién me iba a decir que aquel domingo iba a cruzarme con Noa a kilómetros de nuestro portal?

Volviendo para casa en el tren, no dejaba de darle vueltas a cómo podía ser posible, que en tan poco tiempo, mis días grises se estuviesen tornando en coloridos. ¿Eran simples coincidencias? ¿O me encontraba dentro de una especie de espiral, donde su flujo, me estaba llevando a oportunidades que antes no veía?

Empecé, no obstante, a sentirme vivo, dinámico, ágil, evolucionando de mi “yo antiguo”. Dejando florecer en mí, ciertas sensaciones que olvidé por completo: excitación, alegría, incertidumbre… Era un nuevo Fénix, un nuevo Germán, y me sentía capaz de lograr cualquier cosa. Me encontraba tan lleno de energía que subía las escaleras del metro de tres en tres peldaños para el asombro de los viandantes, que me debieron tomar por loco. Todo me daba igual, me sentía el protagonista de la historia, y me podía permitir el lujo de silbar, sonreír, espantar palomas, caminar por los bordillos y bailar frente al espejo de mi ascensor, dedicando a mi reflejo un rostro que ya no recordaba.

–Esto debe ser Amor –Pensé.

♦♦♦





Video: Círculos en la arena, la historia de lo que somos

1 06 2009

Nuevo video promocional de “Círculos en la arena”. En menos de una semana podréis bajaros el primer episodio (que consta de los 4 primeros capítulos más el prólogo) desde esta misma web y desde nuestro blog amigo: librosintinta

Información del Libro

Episodios hasta la fecha en la web y pdf

Vota esta entrada y ayúdame con el proyecto