Círculos en la arena – #3 Noa

4 06 2009

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circulos en la arena (descargar archivo pdf para visionarlo en acrobat reader) Capítulos 1 y 2, 3º no incluido.

3. Noa

Era un domingo húmedo y caluroso, las nubes embotaban el ambiente y los tonos grises y densos lo convertían en un día pesado, además de empalagoso. Opté por no encender el televisor y aprovechar la mañana yéndome a pasear por el parque del retiro1, ya que empezaba la feria del libro2 en el mismo.

Olvidé por completo las noticias de la noche anterior, hasta que me metí en el metro3 y me fijé en el titular de uno de esos periódicos gratuitos, que sostenía una chica bastante atractiva.

“Ocho satélites impactan con la tierra. El pentágono no presta declaración” –Rezaba el titular bajo una foto de uno de los satélites hecho añicos.

Supuse que no había que lamentar ninguna muerte, puesto que de ser así, el titular hubiese tendido a ese tipo de sensacionalismo.

El trayecto en el tren se hacía interminable, así que empecé a juguetear con las miradas de aquellas chicas que me parecían atractivas. Desde que me crucé con aquel vagabundo me veía capaz de cambiar cualquier circunstancia, de atraer a más gente interesante. Para mi pesar casi todas acababan mirando al suelo en menos de cinco segundos, literalmente. Menos una, que hasta incluso me dedicó una sonrisa, pero el destino fue caprichoso y las puertas del tren se abrieron, era mi parada.

El parque del retiro estaba a rebosar de gente: lectores, escritores, amantes del cómic, familias con sus hijos, y los habituales patinadores, ciclistas y otros deportistas.

Buscaba entre las distintas casetas alguna cuya temática literaria fuese Egipto y las civilizaciones antiguas.

Tras recorrerme de arriba abajo el extenso parque, abriéndome paso entre la agobiante multitud, logré hallar un puesto donde vendían libros sobre civilizaciones antiguas.

Cogí uno que se titulaba “Hermes Trismegisto: kybalion” y me propuse leer su sinopsis, cuando una voz me dispersó de ello.

– ¡Vaya! ¡Vecino! No sabía que te interesase este tipo de temáticas.

El cuerpo rasgado de esa voz dilató mis tímpanos. Era una voz ligeramente ronca, como si se tratase de una cantante de jazz, pero sin perder un ápice de feminidad. Me provocó una excitación emocional, y a pesar de haberla escuchado pocas veces, supe que era ella.

– ¡Noa! ¡Vaya sorpresa!… –Admití intentando camuflar mis emociones mientras posaba de nuevo el libro– Yo tampoco esperaba encontrarte por aquí ¿Qué tal?

–Muy bien, como puedes ver, rebuscando entre tanto libro algo de provecho. ¿Te gustan los egipcios verdad?

–Bueno, más o menos. Mi padre es arqueólogo y siempre me hablaba de ellos, no puedo evitar cierta predilección –Le expliqué.

–Ya veo… a mi me fascinan todas las civilizaciones antiguas, tanto las que conocemos, como las que la ciencia aún no ha reconocido –Afirmó Noa.

Me costaba concentrarme en lo que me decía, pocas veces tuve a Noa tan de cerca; quizás en el ascensor cuando coincidíamos en el portal. Pero, ¡¿Quién mira a los ojos dentro de un ascensor?! Ahora la tenía a escasos palmos de mi rostro, y desbordaba una energía y viveza impresionantes.

–Dime Germán ¿Cuál piensas que es la civilización más antigua de todas? –Me preguntó Noa.

–Que yo sepa, debió ser la egipcia –Contesté.

– ¿Eso crees en serio? ¡Ja ja ja! Deberías desde luego, leer más– Me achacó con cierto aire de superioridad.

– ¿Ah no? Entonces, ¿Cuál fue la primera civilización? Dime.

–Pues no lo sé Germán –Contestó Noa–. Lo que tengo muy claro es que la historia no es como nos la cuentan, y que poco a poco las evidencias van saliendo a la luz. Para empezar, la primera civilización reconocida por los historiadores es la sumeria, no la egipcia. Sin embargo, los avanzadísimos conocimientos sumerios sobre astrología, y los diversos relatos dentro de las tablillas sumerias, donde narran insistentes la desaparición de una raza avanzada tras un gran diluvio, me hacen pensar que tampoco ellos fueron los primeros. Es probable, que los supervivientes de una civilización anterior, fuesen los futuros guías o líderes de los egipcios, sumerios y mayas, y estos, fuesen adorados como los dioses que hoy conocemos. Esto explicaría muchas cosas a las que la arqueología no encuentra respuesta… pero no quiero aburrirte más.

– ¿Aburrirme? ¡En absoluto! Ni de lejos podría imaginar que supieses sobre civilizaciones antiguas.

– ¿Cómo?… Ah, ya entiendo. Piensas que como trabajo en sitios de mala muerte poniendo copas, no tengo capacidad para pensar.

En aquel momento me puse pálido, dándome cuenta de que había cometido un error.

– ¡No, no! Quería decir que es difícil encontrar a alguien que se plantee las cosas de una forma distinta, no quería ofenderte.

– ¿Ofenderme? Para que me puedas ofender, me tendría an-tes que exponer, cosa que no suelo hacer a menudo, así que no te preocupes.

Al mirar su rostro, intuí que era mejor guardar silencio, a modo de autocastigo.

– ¡Deja de poner esa cara! se nota que no estás acostumbrado a tratar con mujeres.

–La verdad, es que no estoy acostumbrado a tratar ni con personas –reconocí.

–Pues ya va siendo hora de que cambies tu forma de ver las cosas, ¿No crees?

– ¡Ja ja ja! No me lo puedo creer…

– ¿Qué ocurre? ¿De qué te ríes? –Me preguntó desconcertada.

–Pues de que no eres la primera persona la cual me propone cambiar mi forma de ver las cosas, desde luego, no dejan de pasarme coincidencias.

–Bueno Germán, tal vez no sean coincidencias, sino señales.

–Ya… Bueno… Es muy bonito eso que dices, pero de nada me sirve estar rodeado de señales, sino comprendo el código de circulación.

Logré que la boca de Noa sonriera con una naturalidad pasmosa, parecía un ángel que venía a rescatarme de mi tediosa vida.

– ¡Yo puedo enseñarte el código de circulación! Si quieres, claro.

– ¡Ja ja ja! Sería interesante… ¿Y cómo lo harías si se puede saber, Noa?

–Poniéndote a prueba. Yo te daré las herramientas para redescubrirte, pero tú serás el que deba encontrar el camino.

–Soy todo oídos. –Le dije mientras mi nivel de atención iba en aumento.

– ¿Tienes en tu casa los “Diálogos de Platón”?

–Es muy probable, mi Padre tiene todo tipo de libros de filosofía –Contesté.

–Entonces, busca la historia de la Atlántida entre sus párrafos, y cuando leas este relato, te daré permiso para que me invites a una copa.

– ¡Sí! Perfecto, eso haré –Le dije rebosante de entusiasmo y alegría. La verdad, es que si me lo hubiese pedido un amigo, no lo leería. Pero, con esa forma de hablar… esa tentadora boca… y esa inspiradora voz… era imposible no caer en el hechizo. Deseaba empezar a leer los diálogos de Platón bajo su doctrina.

–Un último detalle Germán –Añadió–. No lo leas con los ojos de los prejuicios, tienes que leerlo con la parte más profunda de tu alma.

–Sí, sí… Lo intentaré…

Noa se despidió de mí con una cálida sonrisa ¡Fue fabuloso! ¿Quién me iba a decir que aquel domingo iba a cruzarme con Noa a kilómetros de nuestro portal?

Volviendo para casa en el tren, no dejaba de darle vueltas a cómo podía ser posible, que en tan poco tiempo, mis días grises se estuviesen tornando en coloridos. ¿Eran simples coincidencias? ¿O me encontraba dentro de una especie de espiral, donde su flujo, me estaba llevando a oportunidades que antes no veía?

Empecé, no obstante, a sentirme vivo, dinámico, ágil, evolucionando de mi “yo antiguo”. Dejando florecer en mí, ciertas sensaciones que olvidé por completo: excitación, alegría, incertidumbre… Era un nuevo Fénix, un nuevo Germán, y me sentía capaz de lograr cualquier cosa. Me encontraba tan lleno de energía que subía las escaleras del metro de tres en tres peldaños para el asombro de los viandantes, que me debieron tomar por loco. Todo me daba igual, me sentía el protagonista de la historia, y me podía permitir el lujo de silbar, sonreír, espantar palomas, caminar por los bordillos y bailar frente al espejo de mi ascensor, dedicando a mi reflejo un rostro que ya no recordaba.

–Esto debe ser Amor –Pensé.

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2 responses

4 06 2009
Bitacoras.com

Información Bitacoras.com…

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26 06 2009
vidal

Amigo Álvaro: tienes un trabajo de investigación histórica expuesto en http://www.lascosasdechurruca.com, que está dando que hablar por lo que desvela, a partir de las pistas salidas de un curioso librito que devuelve a su origen los perdidos escenarios bíblicos, desde donde los escritos toman sentido literal.
Es muy fuerte, pero no son teorías.
Saludos.

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